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Marcos A. Crespo
Assembly District 85
 
Mi oposición al control de las escuelas por el Alcalde
Por el Asambleísta Marcos A. Crespo, 85th AD
June 29, 2009

El miércoles 17 de junio de 2009, emití mi voto en contra del proyecto de ley que estaba siendo considerado ante el pleno de la Asamblea del Estado de Nueva York que extendería el control de la Alcaldía sobre las escuelas de la ciudad de Nueva York.

Dicho proyecto era una extensión del control de la Alcaldía con muchos cambios enfocados en atender las preocupaciones de los padres y los defensores de la educación.

Este proyecto de ley les da “participación” a los Equipos de Líderes Escolares sobre la selección de sus principales y el proceso de evaluación. Las escuelas también tendrían que organizar su Plan Educativo de acuerdo con su presupuesto. Los Concilios de Distritos Comunitarios pro la Educación, los cuales han tenido muy poco que hacer desde su creación, tendrían “más oportunidad para ser escuchados” en la selección de superintendentes.

La función de los superintendentes locales es fortalecida y les permite atender la preocupación y las querellas de los padres, al igual que asegura que estos superintendentes pasen la mayor parte de su tiempo trabajando en sus respectivas oficinas regionales.

El Alcalde aún conserva el poder para nombrar la mayoría de los miembros del Panel de Política Pública sobre la Educación a nivel de la ciudad.

Considero que este voto es el más importante que he emitido hasta la fecha, debido a que impacta directamente el futuro de nuestros niños, no solamente en mi distrito sino en toda la ciudad.

Por décadas, el sistema escolar les ha fallado a nuestros niños. Por lo tanto, no fue una sorpresa que cuando surgió la idea de otorgarle el control de las escuelas a la Alcaldía, se le pasaron las riendas voluntariamente a un alcalde que se ofreció a responsabilizarse completamente por los resultados de su plan, si le otorgábamos todo el control.

Los resultados ya han sido publicados. Después de casi seis años bajo el control de la Alcaldía, aún les estamos fallando a nuestros niños miserablemente. En el Distrito Escolar núm. 8, sólo 45% de los estudiantes de cuarto año de escuela superior son elegibles para graduarse este año. 62% de los estudiantes en el Distrito 8 son latinos, lo cual es representativo de la aumentante presencia de los latinos en el sistema escolar (y en la ciudad). Aún así, aunque el número de estudiantes latinos que entran a nuestro sistema escolar es mucho más alto, los programas de ELL para los que necesitan aprender el lenguaje anglosajón continúan siendo recortados. El Distrito 8 actualmente tiene programas de ELL en solo cinco escuelas. Como resultado, esos estudiantes que necesitan estos servicios tienen que encontrar un programa en otro distrito escolar, y no hay transporte escolar a otras escuelas fuera de su zona para acomodar a estos niños, particularmente a los más jóvenes que acaban de llegar de otro país.

El Distrito Escolar núm. 8 queda en el Distrito de la Asamblea que represento, pero el problema es real en toda la ciudad de Nueva York. Al otorgarle el control a la Alcaldía los padres perdieron su voz, principales efectivos fueron reemplazados, escuelas fueron cerradas sin tomar en cuenta la participación de la comunidad, y miembros del panel fueron despedidos por no estar de acuerdo con el Alcalde.

El nuevo proyecto de ley busca crear más transparencia al exigir notificación pública de cualquier cambio propuesto y exigir notificación pública y audiencias antes de cerrar cualquier escuela. No obstante, una oportunidad para hablar no significa nada si nuestras opiniones continúan siendo ignoradas.

Aunque el nuevo proyecto de ley pide cambios, no hace lo suficiente. El mismo alcalde y la misma administración que mostraron muy poco interés en nuestras opiniones todavía están a cargo, y los padres aún no tienen la participación completa.

La mejoría en los resultados de las pruebas académicas es un gran paso, pero cuando nuestras escuelas cuentan con muy pocas clases de arte, educación física, programas para después de clases y otros recursos necesarios, simplemente no estamos haciendo lo suficiente. Nuestros niños merecen algo mejor y es por eso que voté en contra de esta legislación.

 
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